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 Frases de los libros

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Nora Black
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MensajeTema: Frases de los libros   19/7/2009, 3:26 pm

Como hablar de los libros sin mencionar sus bellas frases Razz
a ver chicas expresense ¿sus frases preferidas?

De las mias:

-Y entonces el león se enamoró de la oveja
-Qué oveja tan estupida!!
-Qué león tan morboso y masoquista! [Edward y Bella en Crepúsculo]


El tiempo pasa, incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de las manecillas del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa....Incluso para mí. [Bella en Luna Nueva]

Se lo infeliz que eres y tal vez esto no te ayude en nada, pero quiero que sepas que siempre estaré aquí. No voy a dejarte caer, te prometo que siempre podrás contar con migo...Guau! si que suena cursi!!. Pero lo sabes ¿no? ¿ Sabes que nunca jamás te voy a hacer daño [Jacob a Bella en Luna Nueva]
Amo esta frase♥️


Acostumbraba a pensar en ti de ese modo, ya sabes, como el sol, mi propio sol. Tu luz compensaba sobradamente mis sombras.
- Soy capaz de manejar las sombras, pero no de luchar contra un Eclipse.

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Vanessa Wolf
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MensajeTema: frases   19/7/2009, 3:41 pm

Mi favorita coincide con una de las tuyas I love you

Se lo infeliz que eres y tal vez esto no te ayude en nada, pero quiero que sepas que siempre estaré aquí. No voy a dejarte caer, te prometo que siempre podrás contar con migo...Guau! si que suena cursi!!. Pero lo sabes ¿no? ¿ Sabes que nunca jamás te voy a hacer daño (Jacob a Bella -Luna Nueva-)

- ¿alguna otra cosa? - exigí saber.
- pronunciaste mi nombre.
-¿mucho?
- exactamente . . ¿cuántas veces entiendes por «mucho»?
- oh, no. .
Baje la cabeza , pero él la atrajo contra su pecho con suave naturalidad.
- no te acomplejes - me susurró al oído-

.."si pudiera soñar, sería contigo.y no me avergonzaría de ello" (Edward a Bella -Crepusculo-)

"El vampiro que tan estúpidamente se había encariñado con aquella insignificante presa hizo la elección que tu Edward ha sido demasiado débil para llevar a cabo" Esta frase no es muy bonita, pero me encanta (James a Bella -Crepusculo-)

"Hay algo... extraño en la manera en la que estáis juntos...la manera en que te mira es tan...protectora, como si fuera a tirarse delante de una bala para salvarte o algo así" (Renee a Bella -Eclipse-)

"No tengo ninguna sanguijuela en la marcación rápida de mi móvil" Haha! me mato esa I love you

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Vanessa Wolf
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danii
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   20/7/2009, 1:22 am

jaja d leerlas recorde una pro la vdad no voi a ir corriendo a ver el libro pra ver exactamente cmo va...
slo c q es d eclipse (mm creo Razz) pro es cuando edward no esta mui convencido d la amistad entre bella
i jacob i c lo prohibe i es algo mas o menos asi:

-el es un licantropo i io un vampiro
-i io soi virgo!! q ai cn eso? [bella&edward/ eclipse]
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Dulce
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   20/7/2009, 3:04 am

Bueno en realidad tengo muchas frases favoritas pero en si las q mas me gustan son:

-Lo que siento por ti no cambiará nunca. Claro que te amo y ¡no hay nada que puedas hacer contra eso! (Bella en Luna Nueva)

—No pretendo ser indiscreto ni nada de eso. Es simple curiosidad —me aseguró Jacob.
—Vale. Adelante.
Hizo una pausa de unos segundos.
—¿Qué se siente al tener un novio vampiro?
Puse los ojos en blanco.
(Jacob y Bella en Eclipse)

—¿Es que realmente no te das cuenta de lo importante que eres para mí? ¿Tienes alguna idea de cuánto te quiero? (Edward en Eclipse)

—Te llamó guapa. Y eso es prácticamente un insulto con el aspecto que tienes hoy. Eres mucho más que hermosa.(Edward en Crepúsculo)
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Anto Cullen
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MensajeTema: Frases   20/7/2009, 7:47 am

Para mí la mejor es esta.. es de Luna Nueva:
"El amor concede a los demás para destruirte"
Esa frase me hizo llorar!!!! Crying or Very sad
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princess bella
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MensajeTema: frases de luna nueva.   20/7/2009, 5:10 pm

—Estoy muerta, ¿no es cierto? —gemí—. Me ahogué de verdad. ¡Mierda, mierda, mierda! El disgusto va a matar a Charlie.
Edward también puso mala cara.
—No estás muerta.
—Entonces, ¿por qué no me despierto? —le reté, alzando las cejas.
—Estás despierta, Bella.
Sacudí la cabeza.
—Seguro, seguro. Eso es lo que tú quieres que yo piense, y entonces, cuando despierte, todo será peor; si me despierto, cosa que no va a ocurrir, porque estoy muerta. Esto es horrible. Pobre Charlie. Y Renée y Jake... —se me apagó la voz, horrorizada por lo que había hecho.
—Ya veo que me has confundido con una pesadilla —su sonrisa fugaz fue triste—. Lo que no me puedo imaginar es qué es lo que debes de haber hecho para terminar en el infierno. ¿Te has dedicado a cometer asesinatos en mi ausencia?
Le hice una mueca.
—Pues claro que no. Tú no podrías estar conmigo si yo estuviera en el infierno

(edward y bella en luna nueva)
—Vi en tus ojos que de verdad creías que ya no te quería. La idea más absurda, más ridícula, ¡como si hubiera alguna manera de que yo pudiera existir sin necesitarte!
Seguía helada. Sus palabras me parecían incomprensibles, porque eran imposibles.
Me sacudió el hombro otra vez, sin fuerza, pero lo suficiente para que me castañetearan un poco los dientes.
—Bella —suspiró—. ¡Dime de una vez qué es lo que estás pensando!
En ese momento rompí a llorar. Las lágrimas me anegaron los ojos, los desbordaron y me inundaron las mejillas.
—Lo sabía —sollocé—. Sabía que estaba soñando...
—Eres imposible —comentó y soltó una carcajada breve, seca y frustrada—. ¿De qué manera te puedo explicar esto para que me creas? No estás dormida ni muerta. Estoy aquí y te quiero. Siempre te he querido y siempre te querré. Cada segundo de los que estuve lejos estuve pensando en ti, viendo tu rostro en mi mente. Cuando te dije que no te quería… ésa fue la más negra de las blasfemias.
Sacudí la cabeza mientras las lágrimas continuaban cayendo desde las comisuras de mis ojos.
—No me crees, ¿verdad? —susurró, con el rostro aún más pálido de lo habitual—. Puedo verlo incluso con esta luz. ¿Por qué te crees la mentira y no puedes aceptar la verdad?
—Nunca ha tenido sentido que me quisieras —le expliqué, y la voz se me quebró dos veces—. Siempre lo he sabido.
Sus ojos se entrecerraron y se le endureció la mandíbula.
—Te probaré que estás despierta —me prometió.
Me sujetó la cabeza entre sus dos manos de hierro, ignorando mis esfuerzos cuando intenté volver la cabeza hacia otro lado.
—Por favor, no lo hagas —susurré.
Se detuvo con los labios a unos centímetros de los míos.
—¿Por qué no? —inquirió. Su aliento acariciaba mi rostro, haciendo que la cabeza me diera vueltas.
—Cuando me despierte... —él abrió la boca para protestar, de modo que me corregí—. ¡Vale, olvídalo! Rectifico: cuando te vayas otra vez, ya va a ser suficientemente duro sin esto.
Retrocedió unos centímetros para examinar mi rostro.
—Ayer, cuando te toqué, estabas tan... vacilante, tan cautelosa. Y todo sigue igual. Necesito saber por qué. ¿Acaso ya es demasiado tarde? ¿Quizá te he hecho demasiado daño? ¿Es porque has cambiado, como yo te pedí que hicieras? Eso sería... bastante justo. No protestaré contra tu decisión. Así que no intentes no herir mis sentimientos, por favor; sólo dime ahora si todavía puedes quererme o no, después de todo lo que te he hecho. ¿Puedes? —murmuró.
—¿Qué clase de pregunta idiota es ésa?
—Limítate a contestarla, por favor.
Le miré con aspecto enigmático durante un rato.
—Lo que siento por ti no cambiará nunca. Claro que te amo y ¡no hay nada que puedas hacer contra eso!
—Es todo lo que necesitaba escuchar.
En ese momento, su boca estuvo sobre la mía y no pude evitarle. No sólo porque era miles de veces más fuerte que yo, sino porque mi voluntad quedó reducida a polvo en cuanto se encontraron nuestros labios. Este beso no fue tan cuidadoso como los otros que yo recordaba, lo cual me venía la mar de bien. Si luego iba a tener que pagar un precio por él, lo menos que podía hacer era sacarle todo el jugo posible.
Así que le devolví el beso con el corazón latiéndome a un ritmo irregular, desbocado, mientras mi respiración se transformaba en un jadeo frenético y mis manos se movían avariciosas por su rostro. Noté su cuerpo de mármol contra cada curva del mío y me sentí muy contenta de que no me hubiera escuchado, porque no había pena en el mundo que justificara que me perdiera esto. Sus manos memorizaron mi cara, tal como lo estaban haciendo las mías y durante los segundos escasos que sus labios estuvieron libres, murmuró mi nombre.
Se apartó cuando empecé a marearme, sólo para poner su oído contra mi corazón.
Yo me quedé quieta allí, aturdida, esperando a que los jadeos se ralentizaran y desaparecieran.
—A propósito —dijo como quien no quiere la cosa—. No voy a dejarte.
No le respondí, y él pareció percibir el escepticismo en mi silencio.
Alzó su rostro hasta trabar su mirada en la mía.
—No me voy a ir a ninguna parte. Al menos no sin ti —añadió con más seriedad—. Sólo te dejé porque quería que tuvieras la oportunidad de llevar una vida feliz como una mujer normal. Me daba cuenta de lo que te estaba haciendo al mantenerte siempre al borde del peligro, apartándote del mundo al que perteneces, arriesgando tu vida cada minuto que estaba contigo. Así que tuve que intentarlo. Debía hacer algo, y me pareció que marcharme era lo mejor. Jamás hubiera sido capaz de irme de no haber creído que estarías mejor sin mí. Soy demasiado egoísta. Sólo tú eres más importante que cualquier cosa que yo quiera... o necesite. Todo lo que yo quiero o necesito es estar contigo y sé que nunca volveré a tener fuerzas suficientes para marcharme otra vez. Tengo demasiadas excusas para quedarme, ¡y gracias al cielo por eso! Parece que es imposible que estés a salvo, no importa cuántos kilómetros ponga entre los dos.
—No me prometas nada —mascullé. Si me permitía concebir esperanzas y luego terminaban en nada... eso me mataría. Todos esos vampiros sin piedad no habían sido capaces de acabar conmigo, pero la esperanza haría el trabajo mucho mejor.
La ira brilló metálica en sus ojos negros.
—¿Crees que te estoy mintiendo ahora?
—No. No me estás mintiendo —sacudí la cabeza, intentando pensar en el asunto de forma coherente. Quería examinar la hipótesis de que él me quería, pero sin dejar de ser objetiva, casi de modo clínico, para no caer en la trampa de la esperanza—. Realmente lo crees... ahora, pero ¿qué pasará mañana cuando pienses en todas esas razones que has mencionado en primer lugar? ¿O el próximo mes, cuando Jasper intente atacarme?
Se estremeció.
Recordé otra vez aquellos últimos días antes de que él me dejara, intentando mirarlos desde el punto de vista de lo que me estaba contando ahora. Con esta nueva perspectiva, sus inquietantes y fríos silencios de entonces adquirían un significado diferente si me hacía a la idea de que me había dejado amándome, que me había dejado por mi bien.
—No es como si hubieras cambiado de idea al respecto, ¿a que no? —adiviné—. Terminarás haciendo lo que crees que es correcto.
—No soy tan fuerte como tú pareces creer —comentó él—. Lo que estaba bien o mal había dejado de tener importancia para mí; pensaba regresar de todas maneras. Antes de que Rosalie me comunicara la noticia, yo ya intentaba sobrevivir como podía de una semana a otra, a veces sólo de un día para otro. Luchaba por pasar como pudiera cada hora. Nada más era cuestión de tiempo, y no quedaba ya mucho, que apareciera en tu ventana y te suplicara que me dejaras volver. Estaré encantado de suplicártelo si así lo quieres.
Hice una mueca.
—Habla en serio, por favor.
—Lo estoy haciendo —insistió con la mirada resplandeciente ahora—. ¿Querrás hacerme el favor de escuchar mis palabras? ¿Me dejarás que intente explicarte cuánto significas para mí?
Esperó, estudiando mi rostro mientras hablaba para asegurarse de que le estaba escuchando de verdad.
—Bella, mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones... Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido.
Quería creerle, pero lo que estaba describiendo era mi vida sin él y no al revés.
—Se te acostumbrarán los ojos —farfullé.
—Ése es justo el problema, no pueden.


(bella y edward en luna nueva)

—¿Te mudarías a una casa llena de vampiros?
—Probablemente, ése es el lugar más seguro de todos para alguien como yo —le dediqué una gran sonrisa—. Además, no hay necesidad de apurar el plazo de la graduación si Charlie me pone de patitas en la calle, ¿a que no?
Permaneció con la mandíbula fuertemente apretada y masculló:
—Menudas ganas tienes de condenarte eternamente...
—Sabes que en realidad no crees lo que dices.
—¿Ah, no? —bufó.
—No.
Me fulminó con la mirada y empezó a hablar, pero yo le interrumpí:
—Si de verdad hubieras creído que habías perdido el alma, entonces, cuando te encontré en Volterra, hubieras comprendido de inmediato lo que sucedía, en vez de pensar que habíamos muerto juntos. Pero no fue así... Dijiste: «Asombroso. Carlisle tenía razón» —le recordé triunfal—. Después de todo, sigues teniendo la esperanza.
Por una vez, Edward se quedó sin habla.
—De modo que los dos vamos a ser optimistas, ¿vale? —sugerí—. No es importante. No necesito el cielo si tú no puedes ir a él.
Se levantó lentamente, se acercó y me rodeó el rostro con las manos antes de mirarme fijamente a los ojos.
—Para siempre —prometió de forma un poco teatral.
—No te pido más —le dije.
Me puse de puntillas para poder apretar sus labios contra los míos.

(bella y edward en luna nueva)

me encantaron estas frases.
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princess bella
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MensajeTema: frase de crepusculo y una de ecipse.   20/7/2009, 5:21 pm

"Si todo pereciera y él se salvara, yo podría seguir existiendo; y si todo lo demás permaneciera y él fuera aniquilado, el universo seria un completo extraño para mi

(bella en eclipse)

dices que soy como tu marca de heroina

si exactamente.

(edward y bella en crepusculo)
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princess bella
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MensajeTema: esta es otra parte que me gusta de eclipse.   20/7/2009, 7:26 pm

No, Edward. He convertido todo en un auténtico lío y voy a tener que vivir con ello, pero ya sé lo que quiero y lo que necesito... y lo que voy a hacer ahora.
—¿Y qué es lo que vamos a hacer ahora?
Sonreí un poco ante su corrección y después suspiré.
—Vamos a ver a Alice.
Alice estaba sentada en el primer escalón del porche, demasiado nerviosa para esperarnos dentro. Parecía a punto de comenzar un baile de celebración, y estaba muy excitada con las noticias que sabía que habíamos ido allí a comunicarle.
—¡Gracias, Bella! —gritó en cuanto bajamos del coche.
—Tranquila, Alice —le advertí, levantando una mano para contener su júbilo—. Te voy a poner unas cuantas condiciones.
—Ya lo sé, ya lo sé, ya lo sé. Tengo hasta el trece de agosto como fecha máxima, tienes poder de veto en la lista de invitados y no puedo pasarme en nada o no volverás a hablarme jamás.
—Oh, vale. Está bien. Entonces, ya tienes claras las reglas.
—No te preocupes, Bella, todo será perfecto. ¿Quieres ver tu vestido?
Tuve que respirar varias veces seguidas. Cualquier cosa que la haga feliz, me dije a mí misma.
—Seguro.
La sonrisa de Alice estaba llena de suficiencia.
—Esto, Alice —comenté, intentando mostrar un tono de voz natural, sereno—, ¿cuándo me conseguiste el vestido?
Seguramente no valió mucho como actuación. Edward me apretó la mano.
Alice encabezó la marcha hacia el interior, subiendo las escaleras.
—Estas cosas requieren su tiempo, Bella —-explicó, aunque su tono era algo... evasivo—. Quiero decir que no estaba segura de que las cosas fueran a tomar este rumbo, pero había una clara posibilidad...
—¿Cuándo? —volví a preguntarle.
—Perrine Bruyere tiene lista de espera, ya sabes —me contestó ya a la defensiva—. Las obras maestras artesanales no se hacen del día a la noche. Si no lo hubiera pensado con antelación, ¡llevarías puesta cualquier cosa!
No parecía que fuera capaz de dar una réplica en condiciones, ni siquiera por una vez.
—Per... ¿quién?
—No es un diseñador de los importantes, Bella, así que no es necesario que pilles una rabieta, pero él me prometió que lo haría y está especializado en lo que necesito.
—No estoy cogiendo una rabieta.
—No, tienes razón —miró con suspicacia mi rostro en calma. Así que mientras entraba en su habitación, se volvió hacia Edward—. Tú... fuera.
—¿Por qué? —le pregunté.
—Bella —gruñó—. Ya conoces las reglas. Se supone que él no puede ver el vestido hasta el día del evento.
Volví a respirar hondo.
—A mí eso no me importa, y sabes que ya lo ha visto en tu mente, pero si así es como lo quieres...
Empujó a Edward hacia la puerta. El ni siquiera le dedicó una mirada, ya que no me perdía a mí de vista, receloso, preocupado por dejarme sola. Yo asentí, esperando que mi expresión fuera lo bastante tranquila como para insuflarle seguridad.
Alice le cerró la puerta en las narices.
—¡Estupendo! —murmuró—. Vamos.
Me cogió de la muñeca y me arrastró hasta su armario, mayor que todo mi dormitorio, y después tiró de mí hasta la esquina más lejana, donde una gran bolsa blanca para ropa ocupaba ella sola todo un perchero.
Abrió la cremallera de la bolsa con un solo movimiento y después la retiró con cuidado de la percha. Dio un paso hacia atrás, alargando un brazo hacia ella como si fuera la presentadora de un programa concurso.
—¿Y bien? —me preguntó casi sin aliento.
Yo lo admiré durante un buen rato para hacerla rabiar un poco. Su expresión se volvió preocupada.
—Ah —comenté, y sonreí, dejando que se relajase—. Ya veo.
—¿Qué te parece? —me exigió.
Era otra vez como mi visión de Ana de las Tejas Verdes.
—Es perfecto, claro. El más apropiado. Eres un genio.
Ella sonrió abiertamente.
—Ya lo sé.
—¿Mil novecientos dieciocho? —intenté adivinar.
—Más o menos —admitió ella, asintiendo—. En parte es diseño mío, la cola, el velo... —acarició el satén blanco mientras hablaba—. El encaje es de época, ¿te gusta?
—Es precioso. A él le va a gustar mucho.
—¿Y a ti también te parece bien? —insistió ella.
—Sí, Alice, eso creo. Me parece que es justo lo que necesito. Y sé que harás un magnífico trabajo con todo, pero si pudieras controlarte un poquito...
Sonrió encantada.
—¿Puedo ver tu vestido? —le pregunté.
Ella parpadeó, con el rostro blanco.
—¿No pediste tu traje al mismo tiempo? No quiero que mi dama de honor lleve puesto un trapajo cualquiera —hice como si me estremeciera de espanto.
Enlazó sus brazos en torno a mi cintura.
—¡Gracias, Bella!
—¿Cómo no has podido ver lo que se nos venía? —bromeé, besando su pelo erizado—. ¡Pero qué clase de psíquica eres tú!
Alice se retiró bailoteando, y su rostro se iluminó con entusiasmo renovado.
—¡Tengo tanto que hacer! Vete a jugar con Edward. He de ponerme a trabajar.
Salió disparada fuera de la habitación y gritó «¡¡Esme!!» antes de desaparecer.
Yo la seguí a mi propio paso. Edward estaba esperándome en el vestíbulo, apoyado contra la pared revestida con paneles de madera.
—Eso ha estado muy bien, pero que muy bien por tu parte —me felicitó.
—Ella parece feliz —admití.
Me tocó la cara; tenía los ojos muy sombríos, ya que había pasado mucho tiempo desde que me dejó, y escrutaron mi rostro minuciosamente.
—Salgamos de aquí —sugirió de súbito—. Vamonos a nuestro prado.
La idea sonaba bastante atractiva.
—Espero no tener que esconderme más, ¿o sí?
—No. El peligro lo dejamos aquí.
Mientras corría, mantuvo una expresión serena, pensativa. El viento me azotaba la cara, más cálido ahora que la tormenta había pasado del todo. Las nubes cubrían el cielo, según su costumbre habitual.
Ese día, el prado tenía un aspecto pacífico, el de un lugar feliz. Matojos de margaritas punteaban la hierba con una explosión de blanco y amarillo. Me tumbé, sin hacer caso a la ligera humedad del suelo y estuve intentando reconocer formas en las nubes. Parecían demasiado lisas, demasiado suaves. Sin figuras, sólo una manta suave y gris.
Edward se echó a mi lado y me cogió la mano.
—¿El trece de agosto? —me preguntó de forma casual después de un rato de silencio apacible.
—Eso es un mes antes de mi cumpleaños. No quiero que esté muy cerca.
Él suspiró.
—Técnicamente, Esme es tres años mayor que Carlisle. ¿Lo sabías? —sacudí la cabeza—. Y eso no ha supuesto ninguna diferencia entre ellos.
Mi voz sonó serena, un contrapunto a su ansiedad.
—La edad no es lo que de verdad importa. Edward, estoy preparada. He escogido la vida que deseo y ahora quiero empezar a vivirla.
Me revolvió el pelo.
—¿Y el veto a la lista de invitados?
—La verdad es que no me importa, pero yo... —dudé, ya que no quería extenderme en la explicación, aunque era mejor terminar de una vez—. No estoy segura de si Alice se va a sentir en la obligación de invitar a unos cuantos licántropos. No sé si... a Jake le daría por... por querer venir. Bien por pensar que sería lo correcto, o porque creyera que heriría mis sentimientos de no hacerlo. El no tiene por qué pasar por esto.
Edward se quedó quieto durante un minuto. Fijé la mirada en las puntas de las copas de los árboles, casi negras contra el gris claro del cielo.
De repente, Edward me cogió de la cintura y me colocó sobre su pecho.
—Dime por qué estás haciendo esto, Bella. ¿Por qué has decidido ahora darle carta blanca a Alice?
Le repetí la conversación que había tenido con Charlie la pasada noche, antes de ir a ver a Jacob.
—No sería correcto mantener a Charlie al margen de la boda —concluí—, y eso incluye a Renée y Phil. Por otro lado, también quería hacer feliz a Alice. Quizá haría que todo fuera más fácil para Charlie si pudiera despedirme de él de una forma apropiada. Incluso aunque piense que es demasiado pronto, no quiero escatimarle la oportunidad de acompañarme «en el pasillo de la iglesia» —hice una mueca ante las palabras y después inhalé un gran trago de aire—. Al menos, papá, mamá y mis amigos conocerán el aspecto mejor de mi elección, lo máximo que puedo compartir con ellos. Sabrán que te he escogido a ti y sabrán que estamos juntos. Sabrán también que soy feliz, esté donde esté. Creo que es lo mejor que puedo hacer por ellos.
Edward me sujetó el rostro entre sus manos, observándolo atentamente durante un buen rato.
—No hay trato —comentó de forma abrupta.
—¿Qué? —jadeé—. ¿Te estás echando atrás? ¡No!
—No me estoy echando atrás, Bella. Mantendré mi lado del acuerdo, pero quiero librarte del atolladero. Haz lo que quieras, sin sentirte atada por nada.
—¿Por qué?
—Bella, ya veo lo que estás haciendo. Estás intentando hacer que todo el mundo sea feliz y no quiero que andes preocupada por los sentimientos de los demás. Necesito que tú seas feliz. No te inquietes por Alice, ya me ocuparé yo de eso. Te prometo que no te hará sentir culpable.
—Pero yo...
—No. Vamos a hacer esto a tu manera. A la mía no ha funcionado. Te he llamado cabezota, pero mira cómo me he comportado yo. Me he apegado con una obstinación verdaderamente idiota a lo que consideraba mejor para ti, y sólo he conseguido herirte. Herirte muy hondo una y otra vez. Ya no confiaré más en mí. Sé feliz a tu manera, ya que yo siempre lo hago mal. Eso es lo que hay —cambió de posición debajo de mí, cuadrando los hombros—. Vamos a hacer esto a tu manera, Bella. Esta noche. Hoy. Cuanto antes mejor. Hablaré con Carlisle. He estado pensando que quizá si te damos suficiente morfina no lo pasarás tan mal. Merece la pena intentarlo —apretó los dientes.
—Edward, no...
Me puso un dedo en los labios para cerrarlos.
—No te preocupes, Bella, mi amor. No he olvidado el resto de tus peticiones.
Introdujo las manos en mi pelo y sus labios se movieron de modo lento, pero concienzudo, contra los míos, antes de que me diera cuenta de a qué se estaba refiriendo. De lo que estaba haciendo.
No me quedaba mucho tiempo para reaccionar. Si esperaba un poco, no sería capaz de recordar por qué tenía que detenerle. Ya empezaba a no poder respirar bien. Aferré sus brazos con las manos, apretándome más contra él, mi boca pegada a la suya, contestando de este modo a cualquier pregunta inexpresada por su parte.
Intenté aclararme la mente, para encontrar un modo de hablar.
Se dio la vuelta lentamente, presionándome contra la hierba fría.
¡Oh, vamos, qué importa!, se alegraba mi parte menos noble. Tenía la mente llena de la dulzura de su aliento.
No, no, no, discutía en mi interior. Sacudí la cabeza y su boca se deslizó hasta mi cuello, dándome una oportunidad para recobrar la respiración.
—Para, Edward. Detente —mi voz era tan débil como mi voluntad.
—¿Por qué? —susurró en el hueco de mi garganta.
Intenté imprimir algún tipo de resolución en mi tono.
—No quiero que hagamos esto ahora.
—¿Ah, no? —preguntó, con una sonrisa transparentándose en su voz. Puso sus labios otra vez sobre los míos y se me hizo imposible volver a hablar. El fuego corría por mis venas, quemándome donde mi piel tocaba la suya.
Me obligué a concentrarme. Me costó un esfuerzo enorme el simple hecho de liberar mis manos de su pelo, y trasladarlas a su pecho, pero lo hice. Y después le empujé, en un intento de apartarle. No podría haberlo conseguido sola, pero él respondió como sabía que haría.
Se irguió unos centímetros para mirarme y sus ojos no ayudaron en nada a respaldar mi resolución, ardiendo de pasión con un fuego negro.
—¿Por qué? —me preguntó otra vez, su voz baja y ronca—. Te amo. Te deseo. Justo ahora.
Las mariposas de mi estómago me inundaron la garganta, y él se aprovechó de mi incapacidad para hablar.
—Espera, espera —intenté musitar entre sus labios.
—No será por mí —murmuró despechado.
—¿Por favor? —jadeé.
Él gruñó y se apartó dejándose caer sobre su espalda de nuevo.
Nos quedamos allí echados durante un minuto, intentando frenar el ritmo de nuestras respiraciones.
—Dime por qué no ahora, Bella —exigió él—. Y será mejor que no tenga nada que ver conmigo.
Todo en mi mundo tenía que ver con él. Vaya tontería esperar lo contrario.
—Edward, esto es muy importante para mí. Y quiero hacerlo bien.
—¿Y cuál es tu definición de «bien»?
—La mía.
Se dio la vuelta apoyándose en el codo y me miró fijamente, con una expresión de desaprobación.
—¿Y cómo piensas hacer esto bien?
Inspiré en profundidad.
—De forma responsable. Todo a su tiempo. No voy a dejar a Charlie y a Renée sin lo mejor que les pueda ofrecer. No voy a privar a Alice de su diversión, si de todas formas me voy a casar. Y me ataré a ti de todas las formas humanas que haya antes de pedirte que me hagas inmortal. Quiero cumplir todas las reglas, Edward. Tu alma para mí es muy importante, demasiado importante para tomármela a la ligera. Y no me vas a hacer cambiar de opinión en esto.
—Te apuesto a que sí podría —murmuró, con los ojos llenos de fuego.
—Pero no lo harás —le repliqué, intentando mantener mi voz bajo control—. No si sabes que esto es lo que quiero de verdad.
—Eso no es jugar limpio —me acusó.
Le sonreí abiertamente.
—Nunca dije que lo haría.
Él me devolvió la sonrisa, con una cierta nostalgia.
—Si cambias de idea...
—Serás el primero en saberlo —le prometí.
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Maritza Cullen
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MensajeTema: esta es mi parte favorita :D   20/7/2009, 8:59 pm

si es parte es muy buena , y muy linda Very Happy
mi parte favorita es esta:

-Regresare la proxima vez que el se vaya - le prometi impulsivamente.
- Irse? - Jacob puso los ojos en blanco -. Es una buen eufemismo para describir su conducta. Malditas garrapatas.
- No volvere jamas si eres incapaz de ser agradable! - lo amenace mientras daba tirones para liberar mi mano. Se nego a dejarme ir.
-No te enojes, si?- repuso mientras esbozaba un gesto burlon-. Fue una reaccion instintiva.
-Vas a tener que meterte algo en la cabeza si quieres que vuelva , de acuedo?-el espero-. Mira no me preocupa quien es un vampiro ni quien es un licantropo-le explique-. Es irrelevante. Tu eres Jacob, el es Edwardy yo, Bella. Todo lo demas no importa.
Entorno levemente los ojos.
-Pero yo soy un licantropo-repuso de mala gana-, y el, un vampiro-agrego con obstenada repugnancia.
- Y yo soy virgo!- grite, exasperada.
Enarco las cejas y considero mi expresion con ojos llenos de curiosidad. Al final se encogio de hombros.
-Si es verdad eres capaz de verlo asi...
-Puedo hacerlo.
-De acuerdo. Bella y Jacob. Nada de extranas virgos por aqui.
Me dedico una sonrisa, el calido gesto de simpre que tanto habie anorado. Senti que otra sonrisa de respusta se extendia por mi cara.

Es corto pero me encanta el y yo soy virgo! haha es muy gracioso clown
y tambn me gusta todo el capitulo completo de Compromiso y Hielo y Fuego Razz
de hecho Eclipse es mi libro favorito Very Happy
bueno eso es todo adios lol!
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NaNaCullen
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   20/7/2009, 9:25 pm

¡¡NO ME IMPORTA! PUEDES LLEVARTE MI ALMA, PORQUE NO LA QUIERO SIN TI, ¡YA ES TUYA! ♥️!!!

El teléfono sonó cuatro veces, seguidas de un pitido. No le saludé.
—Estás metido en un lío —dije despacio, enfatizando cada palabra—, en uno bien grande. La próxima vez, los osos pardos enfadados te van a parecer oseznos domados en comparación con lo que te espera en casa


ECLIPSE: deseaba que fuera su veneno el que emponzoñara mi cuerpo.

Te odio, Jacob Black.
—Eso es bueno. El odio es un sentimiento ardiente.
—Yo te voy a dar ardor —repuse con un hilo de voz—. Asesinato, la última pasión del crimen.


Duerme, Bella mía. Que tengas dulces sueños. Tú eres la única que me ha llegado al corazón. Siempre seré tuyo. Duerme, mi único amor.126[/color[color=brown]]Jake Soy capaz de manejar las sombras, pero no de luchar contra un eclipse.

Eclipse: ¿Nunca se te ha ocurrido pensar que tu vida sería mucho más sencilla si no te hubieras enamorado de mí?" (Edward)
"Quizás, aunque sería una existencia vacía, sin valor" (Bella)

La muerte es paz, es fácil.La vida es dificil

Eclipse:_ Es tarde —repitió. Su murmullo parecía casi un canturreo. Su voz era suave como la seda—. Duerme, Bella mía. Que tengas dulces sueños. Tú eres la única que me ha llegado al corazón. Siempre seré tuyo. Duerme, mi único amor.

Eclipse: No tengo ningún interés en vivir para siempre si no es contigo. No querría ni siquiera vivir un día más si no es contigo.

Luna nueva
—Que el cielo me impida hacer aquello que no quiera —repuso con una extraña desesperación en la voz mientras ponía el dedo bajo mi barbilla y alzaba mi rostro hacia el suyo.


Luna nueva: Bella, yo no puedo vivir en un mundo donde tú no existas.
En ese momento, su boca estuvo sobre la mía y no pude evitarle. No sólo porque era miles de veces más fuerte que yo, sino porque mi voluntad quedó reducida a polvo en cuanto se encontraron nuestros labios. Este beso no fue tan cuidadoso como los otros que yo recordaba, lo cual me venía la mar de bien. Si luego iba a tener que pagar un precio por él, lo menos que podía hacer era sacarle todo el jugo posible.
Así que le devolví el beso con el corazón latiéndome a un ritmo irregular, desbocado, mientras mi respiración se transformaba en un jadeo frenético y mis manos se movían avariciosas por su rostro. Noté su cuerpo de mármol contra cada curva del mío y me sentí muy contenta de que no me hubiera escuchado, porque no había pena en el mundo que justificara que me perdiera esto. Sus manos memorizaron mi cara, tal como lo estaban haciendo las mías y durante los segundos escasos que sus labios estuvieron libres, murmuró mi nombre.


La tercera opción era que Edward me amaba. El vínculo establecido entre nosotros dos era de los que ni la ausencia ni la distancia ni el tiempo podían romper, y no importaba que él pudiera ser más especial, guapo, brillante o perfecto que yo, él estaba tan irremediablemente atado como yo, y si yo le iba a pertenecer siempre, eso significaba que él siempre iba a ser mío.

El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa. Incluso para mí.


Pero ¿sería capaz de hacerlo? ¿Podría traicionar a mi amado ausente para salvar mi patética vida? ln


Su voz era de terciopelo y miel—. «Muerte, que has sorbido la miel de sus labios, no tienes poder sobre su belleza» —murmuró y reconocí el verso que declamaba Romeo en la tumba. El reloj hizo retumbar su última campanada—

Vi en tus ojos que de verdad creías que ya no te quería. La idea más absurda, más ridícula, ¡como si hubiera alguna manera de que yo pudiera existir sin necesitarte!

No importaba cuánto tiempo pudiera llegar a vivir; jamás podría querer a otro. LN

Heathcliff también tiene sus aciertos —comentó. Él no necesitaba el libro para saberse el texto a la perfección, me estrechó más aún entre sus brazos y me susurró al oído—. «¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo vivir sin mi alma!»

Así que ya ves... el infierno no es tan malo si consigues mantener a un ángel a tu lado”

Más aún, jamás había tenido intención de quererle. Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío... El amor concede a los demás el poder para destruirte.

—Y dε εsε modo εl lεóŋ sε εŋαmoró dε la ovεjα... —murmuró. Desvié la vista para ocultar mis ojos mientras me estremecía al oírle pronunciar la palabra.
— ¡Qué oveja tan estúpida! —musité.
— ¡Qué león tan morboso y masoquista!
Su mirada se perdió en el bosque y me pregunté dónde estarían ahora sus pensamientos.


Soy un país neutral. Soy Suiza. Me niego a verme afectada por disputas territoriales entre criaturas míticas. Jacob es familia mía. Tú eres... Bueno, no exactamente el amor de mi vida, porque espero poder quererte por mucho más tiempo que eso... El amor de mi existencia. Me da igual quién es un vampiro y quién un hombre lobo. Si Angela se convirtiera en una bruja, ella también formaría parte del grupo...

Parece que a tu estufa se le ha acabado el butano —respondió Edward

Yo también te amo‖ dije, y entonces toqué su cabello. ―Más que a mi propia vida.‖ la besé en la frente

Sabes como ahogar a una rubia, Rosalie? – contesté sin pararme o girarme para mirarla – Pegando un espejo en el fondo de una piscina


¿Supiste que ‗te lo dije tiene un hermano, Jacob? Preguntó desquiciada ―Su nombre es ‗Vete al infierno

Bella, mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones... Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido.
Quería creerle, pero lo que estaba describiendo era mi vida sin él y no al revés. LN


disfrutando del aroma, pero sin probar el vino.. eclip
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anto cullen...

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MensajeTema: Re: Frases de los libros   20/7/2009, 10:47 pm

De eclipse me gustan todas las frases pero yo creo que estas estan mas buenas...

Todavía tienes los labios azules —reflexionó Jacob—. ¿Quieres que te los caliente también? Sólo tienes que pedirlo.
Edward suspiró profundamente.
—Compórtate —le susurré, apretando la cara contra su hombro.

—Los celos... deben de estar comiéndote. No puedes estar tan seguro de ti mismo como parece. A menos que no tengas ningún tipo de sentimientos.
—Claro que sí —admitió Edward, y ya no parecía divertido en absoluto—. Justo en estos momentos lo estoy pasando tan mal que apenas puedo controlar la voz, pero de todos modos es mucho peor cuando no la acompaño, las veces en que ella está contigo y no puedo verla.

Y de crepusculo....

—Edward —intenté decirle, pero mi voz sonaba pastosa y débil. Ni yo era capaz de entenderme.
—Bella, te vas a poner bien. ¿Puedes oírme, Bella? Te amo.


Que romantico!!
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Maritza Cullen
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   21/7/2009, 5:40 am

volvere tan rapido que no tendras tiempo de extranarme cuida mi corazon lo e dejado contigo edward en amanecer esa frase me mata es tan tirna I love you
mi corazon es igual de silencioso qe este y tambn es tuyo edward en eclipse I love you I love you
edward hay una cosa qe me gustaria hacer antes de dejar de ser humana
lo qe quieras
me lo prometes
si dime lo qe quires y lo tendras
te quiero a ti
sabes qe soy tuyo
edward bella en eclipse
bella porfavor te molestaria dejar de desnudarte Embarassed
edward en eclipse
esa frase me da mucha risa y pena ajena
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danii
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   21/7/2009, 11:34 pm

m agrada esta q acabo d leer tongue





- por la responsabilidad- brindó-. Dos veces a la semana.

-Y por la imprudencia todos los dias que queden- dije con énfasis.

Sonrió e hizo chocar su lata con la mía.

cheers
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Naimé
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   22/7/2009, 10:24 am

tengo muchas frases, entre mis preferidas:
“El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa. Incluso para mí”.

“El amor concede a los demás el poder para destruirte”.

“Bella, mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones... Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido”.

"Si todo pereciera y él se salvara, yo podría seguir existiendo; y si todo lo demás permaneciera y él fuera aniquilado, el universo seria un completo extraño para mi”
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cOOCOO*
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   27/7/2009, 3:33 pm

a mi me gusta mucho que dice Bella en Luna Nueva y va asi:

"Era una forma muy dificil de vivir: Prohibiendome recordar y aterrorizada por el olvido"

Es lo que dice cuando no quiere recordar a Ed, pero no se imagina olvidandolo y es lo que no quiere OLVIDARLO!!
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aBRiiiL CulleN

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MensajeTema: Frases de Amanecer   28/7/2009, 12:45 am

A mi me encanta esta frase:



No puedo vivir en un mundo en el que tu no existas




cherry
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madison
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   6/8/2009, 9:52 pm

hay ami me gustan muchas frases pero ps una obvio de crepusculo me gusta:
el leon se enamoro de la oveja, que estupida oveja, y ke masokista es el leon
de luna nueva me gusta cando le dice edward a bella:
-bella, mi vida era como una noche sin lune antes d encontrarte, muy obscura, pero almenos habia estrellas , puntos de luz y motivaciones. y entonces tu cruzaste mi cielo como un meteoro . de pronto se encendio todo, todo se lleno de belleza y brillantes. cuando tu te fuiste y el meteoro desaparecio en el horizonte, todo se voilvio negro. no habia kmbiado nada pero mis ojos habian kedado segados por la luz. ya no podia ver las estrellas y ya nada tenia sentido
de eclise me gusta cuando edward compra la cama pero ps la verdad no me acuerdo kmo es tal cual la frase pero em gusta cuande se estan besando y él le dice a ella ke eso no se podria hacer en un sillon
y de amnecer me encanta la parte en ke edward se da cuanta ke puede oir los pensamientos de el bebe
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SIL
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   6/8/2009, 10:06 pm

" ahora veo que el es como una droga para ti,no puedes vivir sin el, pero yo hubiera sido mas sano para ti nada de drogas, solo el aire la tierra y el sol... - Asi es como siempre me gusto pensar en ti, como mi propio sol..." O algo asi no me acuerdo bien como era la frase la estoy escribiendo de memoria pero estoy segura que se acordaran de esto.
Soy capaz de manejar las sombras, pero no de luchar contra un eclipse.
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danii
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   7/8/2009, 12:12 am

bno m gusta esta frase pq jacob no es precisamente un dulcesito tierno cmo edward jaja
i m conmovio mucho cuando le dice a bella:

"-Estaré aqui, luchando por ti, hasta que tu corazon deje de latir...-" jacob, Eclipse
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marycullen
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   8/8/2009, 8:07 am

Mis frases preferidas son:
"Y dε εsε modo εl lεóŋ sε εŋαmoró dε la ovεjα... "
"Duerme, Bella mía. Que tengas dulces sueños. Tú eres la única que me ha llegado al corazón. Siempre seré tuyo. Duerme, mi único amor.."
"Así que ya ves... el infierno no es tan malo si consigues mantener a un ángel a tu lado”

Estas son mas triste xo me gustan =) :
"Sεrα como si ŋuŋcα hubiεsε εxistido..."
"El αmor coŋcεdε α los dεmαs εl podεr pαrα dεstruirtε..."
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danii
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   8/8/2009, 5:17 pm

m gusta esta... mas q frase es una conversacion pro mui graciosa jaja


...Torcí el gesto delante de la montaña de ropa apilada en la cama...

...pegué un puñetazo a la pared con la mano buena.

-¡Maldito vampiro ladrón!- grité

-¿Qué hice?- inquirió Alice, que permanecía apoyada junto la ventana abierta

como si hubiera estado ahi todo el tiempo. Luego añadió con una sonrisa

-toc, toc-...



jaja es simpaticó! Laughing
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peque33
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MensajeTema: FRASES DE LOS LIBROSS!   12/8/2009, 9:28 pm

[b]ENTRE MIS FAVORITAS ESTAN:

EDWARDY BELLA EN LUNA NUEVA:
"—Bella, mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones. Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido.
Quería creerle, pero lo que estaba describiendo era mi vida sin él y no al revés.
—Se te acostumbrarán los ojos —farfullé.
—Ése es justo el problema, no pueden..."

JACOB Y BELLA EN ECLIPSE:
"...Ahora veo que no eres capaz de vivir sin él. Es demasiado tarde, pero yo hubiera sido más saludable para ti, nada de drogas, sino el aire, el sol.
—Acostumbraba a pensar en ti de ese modo, ya sabes, como el sol, mi propio sol. Tu luz compensaba sobradamente mis sombras.
—Soy capaz de manejar las sombras, pero no de luchar contra un eclipse..."

BELLA EN ECLIPSE:
"...Si todo pereciera y él se salvara, yo podría seguir existiendo; y si todo lo demás permaneciera y él fuera aniquilado, el universo se convertiría en un desconocido totalmente extraño para mí..."

Smile UNAS FRASES QUE SIN DUDA LLEGAN AL ALMA!

flower
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MensajeTema: Re: Frases de los libros   

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